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lunes, 19 de agosto de 2013

Alma de loco

Trazado de hastio
de posmodernas revoluciones parciales
quejidos ritmicos
danza la decadencia entre ellos
quietud sin paz
paralisis
asfixia
Pustulas y pantanos desterrados
sueños deshabitados
iconos desahuciados
piramides de futuros destartalados
gargantas silentes
callados devotos de la ignominia
insondables cazadores los asedian
no hay descanso para la bestia
no hay refugio ni asilo posible
æntropa morphagia
una vez mas te llaman a la devoracion

El ocaso de los dioses

Ser sin nombre
y mejor no preguntar
por que es de esa manera
por que ama la guerra
y condena por igual
humildad y orgullo
ese ser obtuso
arbitrario y terrible
la ultima barrera del horror
caos a raya por el miedo al caos
cosmos inescrutable
tras los misterios
de secretos maestros sin rostro
hierofantes del omni-terribilis
fobos se sonrie
entre sus artimañas
aun los oyen vociferar
desde sus torres
iluminando con su sapiencia
todas las pantallitas
que adoptamos
como heraldos de sus verdades
frios sueños de impotencia
y mundos esteriles
carentes de preguntas
que mejor no preguntar
y ¿a quien, en todo caso
referirle las cuestiones
que no tienen respuesta?
sino a un ser sin nombre
que mejor no preguntar

viernes, 21 de junio de 2013

Oracion al Invierno

Bienvenido seas
Poderoso Invierno
Señor de la ventisca y el frio abismal
Que hela los huesos mortales

Humedo cantar del otoño
Que anuncia tu llegada
Con destellos de tristeza
Con rugidos de odio

Ven! poderoso señor congelado
Ven y destruye impunemente
Destruye a los amantes
Destruye el recuerdo

Ven y trae el frio
Enfria las llamas del alma
Enfria el sueño del poeta
Transforma esperanzas en hielo

Ya los seis señores te saludan
Oh señor de la llama obliteradora
El festin habra de comenzar pronto
Nos honramos de compatirlo contigo

G

lunes, 19 de diciembre de 2011

uno

se reconoce
desenmascarando
al enemigo interno
como dando la primer estocada
al guardián de las puertas
cierra su puño
sobre el ultimo respiro de un universo muriente
inhala
se llena de luz que es aire
a su alrededor
la eternidad aguarda expectante
envuelto en llamas
se arroja
se sumerge completamente en un mar de estrellas
capa tras capa sus vidas anteriores se deshacen
impecables
los guerreros llegan a su encuentro
los reconoce
seres inconmensurables lo reciben

g

sábado, 12 de noviembre de 2011

Pb -> Au

Hora de reescribirse.
Saliendo, asomando entre los dientes,
entre la espuma que surge de las tripas.
Espantos, como luces invertidas, al servicio de lo prohibido.

Hora de reescribirse, digo,
y que el pasado no pese en los pies que pisan.
Se aflojen los hombros, las mochilas
que las caras se vean y se suelten las risas.

Hora de reescribirse, pues.
Y entonces?
Y entonces las uvas se hagan vino.

La tierra-hombre emergiendo de sus propias entrañas,
refulgiendo y refunfuñando,
llorando a gritos mientras intenta concebir esta amalgama de individualidades superpuestas, egos rotos y ruinas de cosas que fueron
vida, exclamandose existente.
Renacer, piensa, y mira el umbral ya cruzado.
Sabe que escribe elogias de sus cadaveres
y pinta, con trazos salvajes y enfebrecidos
sobre sus propias pieles descartadas.
Sonríe hasta las muelas, y advierte:
"Cuidado con lo que desees."
y del mismo modo el adversario en el espejo lo aterra ominoso.

g

domingo, 18 de septiembre de 2011

Juicio

Voy a llevarlo un paso mas allá.
Gota a gota voy a sangrarlo hasta que estalle.
Los vi llegar en sueños, los vi nacer de nuevo.
Estuve ahí cuando fueron desterrados y los oí volver en una canción.
Siempre hablando de lo mismo, lo que es distinto, lo que se esconde entre las palabras, lo sutil.
Nunca mienten, nunca dicen la verdad, y nunca, nunca se callan.
Absurda legión de seres imaginarios, desdibujados en el tiempo de las eras.
Egos descarnados aferrados a las llamas.
Voy a llevarlo un paso mas allá.
Uno a uno los voy a llamar por sus nombres.
Y sus cadenas ya no serán las mías.
Paralexia, voz de la nada, voy a darte la Verdad.
Pornofobia, horror de lo oculto, voy a darte la Virtud.
Superansia, ojo de los cielos, voy a darte el Vacío.
Angeles descarnados, Dioses de las lenguas.
Sean suyos sus grilletes.

G

martes, 30 de agosto de 2011

Lux Feralis

Destellos de luz, explosiones, estertores tosiendo miserias incineradas.
Consciente, tan abrumadoramente consciente.
Sueño y vigilia asediados por temores mezquinos.
Cuerpo hecho alas de paranoia deshaciéndose en el fuego.
Sin esperas, la respuesta se hace llegar, y el vacío en el estomago es tal, que resulta imposible pensar con claridad.
Seremos lluvia en el océano de arena, seremos gotas, ríos secos.
Aullaré lo mas fuerte que pueda, pero el universo es vasto y mi garganta esta cansada.
Como un espejo frente a otro esperando las piedras para abrir caminos.
¡Un momento! Implora el reloj antes de detenerse.
¡Un momento! Ruega el reinado antes de abdicar.
¿Y que hará el devoto cuando vea a su dios morir?
Desde el cielo llegan las aves de luz, destellos, como estertores escupiendo los últimos alientos de un ser inconmensurable.
Vi cerrarse las puertas de la catedral oscura.
Oí el final de su cacofonía demencial.
La tercera campanada culmina con un nacimiento.
Novedad que abraza a lo desconocido.
Almas que corren sin saber si huyen o se acercan.
Ajadas letanías en código.
Afiladas puertas al Gran Secreto.
Ser inhumano llamado Perceptor.
Nadie te verá caer.
Nadie soñara tus historias.
Silencio.




Desobediente y obstinado, el Adversario regresa de su tormento.
Lentamente respira su desdén sobre la tierra y observa tranquilo los resultados.
El Perceptor, incuestionable efigie de este nuevo mundo, se descubre singular.
El Adversario sonríe al tiempo que es descubierto.

Silencio.

Con la Mente agolpada de nociones el nuevo ser atisba sus primeros pasos.
Perceptor y Adversario animando la carne, abriendo los ojos.
Contemplan lo que existe mas allá de la Mente.
Lo evidente.
Lo esencial.
Lo existente.
Y aprenden que solo pueden imaginarlo.
Angustiosa tensión de compartir una mente.
Incansable fluir de las eras.
La consciencia dentro de la consciencia.
Ahogándose...

domingo, 7 de noviembre de 2010

Del nacimiento de un ser inconmensurable

Todo el lugar parecía esconder el secreto. Abrumando, así, a cualquiera que entrase a la habitación, por suspicaz que fuera. De ese modo, cuando entré finalmente y sentí la puerta cerrarse detrás mío, me sumi en la mas abismal y sórdida de las desesperaciones. Quise salir, escapar. Sudaba. Perdí momentaneamente la razón.
Me encontré diez minutos después, acurrucado contra una rincon de las mohosas paredes. Supongo que sería importante que describa la habitación. Era perfectamente cuadrada y por las paredes parecía trepar moho desde el techo y el piso cubriéndolas, casi en su totalidad, por manchas negruzcas y emanando un hedor humedo, casi palpable. Estaba toscamente iluminado por dos luces de neon en el centro exacto del techo. Sin embargo, ni la suciedad general del recinto, ni el evidente estado de decadencia del retrete y el lavabo, que se acomodaban en la esquina opuesta a la puerta, generaban la sensación de estar entrando a una realidad muy diferente a la que conocemos, o estamos acostumbrados a transitar. No, era algo mas. Algo había ahí que transmitía esa sensación de ominosidad, de obscuridad. Algo tan profundo y antiguo como los dioses muertos. Lo suficientemente visceral como para arrastrar a las mentes mas poderosas a la insanía mas arraigada. Un ente de tal morbidez que nos forzaba a velarlo con una ilusión de realidad. Fue cuando entendí eso que se produjo el cambio.
Pude contemplar, desde una distancia imposible, a una criatura, un ser obscuro como la profundidad de las estrellas, rodeado de una negrura aún mas espesa e indómita que la suya propia. Creí ver otros como el moviéndose en la negrura, pero en ese momento debí retornar a la vigilia.
Seguía en la habitación. Ahora que conocía el secreto, y había contemplado con mi propia consciencia a ese ser infinito, inconmensurable, todo el lugar hedía a mentiras. Rompí el espejo a puñetazos e, impulsado por una revelación, me despojé de mis ojos traicioneros. Al fin pude ver con claridad, me sentía desatado y libre para odiar a los patéticos amantes de esa mentira gris que llaman realidad. Podía ver la negrura de los seres infinitos y ya no había puerta, ni paredes, ni mundo. Yo era uno y todos, y todo. Estaba mas allá del tiempo y el espacio. Estaba junto a mi agonizante hermano, listo para aceptar su legado, sus galaxias y almas; y forjar mis propias deidades.


G.