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lunes, 19 de agosto de 2013

El ocaso de los dioses

Ser sin nombre
y mejor no preguntar
por que es de esa manera
por que ama la guerra
y condena por igual
humildad y orgullo
ese ser obtuso
arbitrario y terrible
la ultima barrera del horror
caos a raya por el miedo al caos
cosmos inescrutable
tras los misterios
de secretos maestros sin rostro
hierofantes del omni-terribilis
fobos se sonrie
entre sus artimañas
aun los oyen vociferar
desde sus torres
iluminando con su sapiencia
todas las pantallitas
que adoptamos
como heraldos de sus verdades
frios sueños de impotencia
y mundos esteriles
carentes de preguntas
que mejor no preguntar
y ¿a quien, en todo caso
referirle las cuestiones
que no tienen respuesta?
sino a un ser sin nombre
que mejor no preguntar

martes, 20 de noviembre de 2012

como de un

ay de que pestañee y se me vaya la vida
ay de que se hagan en noche mis días
que ser como un dios chocarrero
mas sabe el mundo, y respira

qui de que preguntaba ¿y cómo se ve?
callos le auspiciaban ¿y cómo "es" que "Es"?
que ser como un dios chocarrero
espíritu somnoliento al amanecer

guay de que pestañees y se me vaya la vida
guay de que se hagan de noche en vigilia
que ser como un dios chocarrero
ademan de sol en su guarida

qui de que todo fuera, y en pasado
fuera de aqui, un paramo inexplorado
que ser como un dios chocarrero
es vivirse atado-atado

G

martes, 14 de agosto de 2012

Usados


De pronto alucino todo cuanto veo
ilimitado paisaje oculto

te sabe a sueños salados
paños moqueados
y pegote de mesa
te sabe a eso que no va a ser enunciado
en contramano
entre el samsara y el garron
la condena va en pasado
alterado
desquiciado
enamorado
obnubilado
enajenado
vas a buscar en un lugar olvidado
saberes añejos que habías dejado
enterrados en el sotano

Pausadamente emerge
el pesado sopor se escurre por su piel
inhala profundamente
hace eco en las cavidades de sus pulmones

Mordaces versos te oí
y vi la pesada cruz en tus hombros
como una apuesta a la voz-incordio
la larga ruta hasta allí
al hogar, al vivir
al hacer-decir, sonreír
de oreja a oreja
reír como una vieja
cuando, solo, miras al cielo
y contás las estrellas.
Una pulsion violenta
vas dejando atrás las puertas
el lugar donde se guardan las cosas muertas
inciertas redundancias esperando otra vuelta
Rezos desmedidos te oí
y vi tu alma ensancharse hasta las paredes
demostrar que no todo es lo que parece
traer algo de calma al fin
callar la voz raiz cumbre
cubiertas las astas de mugre

Sepia en tonos de azul toca un arpegio en mi bemol menor.
Los parpados se aprietan y separan.
Las pupilas se encojen.
El vértigo de la ominosidad en los cielos.
Dos soles incrustados en la pared opuesta.
Estoica letanía que repentina se desata.
Supervivencia en desmedro


Apretó el arma contra su sien y se juró, por vez numero doscientos que esta vez lo haría. El sol se hundía en el río. Y en el sol se reflejaba su infinita e inexistente desidia, definida solo en sus propios términos. Creía saber como era el amor, esa magia, esa cumbre, esa paz, ese fin.

Miramos desde lejos, siempre miramos desde lejos.

Entonaré una plegaria por un corazón salvaje, motor de lo increible.
Desde un altar de tono, la pronunciaré en forma de verso.
Alzaré las ofrendas esenciales y pagaré mis respetos a las inercias imperantes.
Serán llamadas una a una, por sus nombres y vendrán.
Entonaré una plegaria por un alma indómita; humana, despues de todo.

Sol sobre una pradera brillante, gotas de rocío en tu lengua.
Sobre las nubes descansa un sueño, como el ruido del viento entre las hojas secas.
En el ojo del huracán, una pradera brillante.
Y donde te hiciste río fui cauce desbordado.

g

domingo, 8 de julio de 2012

de las formas (ext.)

Ansiabas existir
querías fuego y luz
soñabas con viento en tu cara
y sol en la espalda
Música en tu voz

Como papel picado
como trizas encuadernadas
de vidas y pasadas
Como una en seis chances
y seca en el dado

Cuevas y cuevas en gargantas
huecos en la tierra
socavan tiernas riendas
trago amargo, otro
tres en total

Sabréis, veréis, seréis
hijas y huelgas marionetas
raspadas las rodillas de amar
las cabezas de los libres
se apilan en la plaza

Humos, marañas
Karma ardiendo en reverso
perdones que se pagan a deuda
y los recién llegados gritan
siempre gritan
los reciben a nalgadas

G