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martes, 30 de agosto de 2011

Lux Feralis

Destellos de luz, explosiones, estertores tosiendo miserias incineradas.
Consciente, tan abrumadoramente consciente.
Sueño y vigilia asediados por temores mezquinos.
Cuerpo hecho alas de paranoia deshaciéndose en el fuego.
Sin esperas, la respuesta se hace llegar, y el vacío en el estomago es tal, que resulta imposible pensar con claridad.
Seremos lluvia en el océano de arena, seremos gotas, ríos secos.
Aullaré lo mas fuerte que pueda, pero el universo es vasto y mi garganta esta cansada.
Como un espejo frente a otro esperando las piedras para abrir caminos.
¡Un momento! Implora el reloj antes de detenerse.
¡Un momento! Ruega el reinado antes de abdicar.
¿Y que hará el devoto cuando vea a su dios morir?
Desde el cielo llegan las aves de luz, destellos, como estertores escupiendo los últimos alientos de un ser inconmensurable.
Vi cerrarse las puertas de la catedral oscura.
Oí el final de su cacofonía demencial.
La tercera campanada culmina con un nacimiento.
Novedad que abraza a lo desconocido.
Almas que corren sin saber si huyen o se acercan.
Ajadas letanías en código.
Afiladas puertas al Gran Secreto.
Ser inhumano llamado Perceptor.
Nadie te verá caer.
Nadie soñara tus historias.
Silencio.




Desobediente y obstinado, el Adversario regresa de su tormento.
Lentamente respira su desdén sobre la tierra y observa tranquilo los resultados.
El Perceptor, incuestionable efigie de este nuevo mundo, se descubre singular.
El Adversario sonríe al tiempo que es descubierto.

Silencio.

Con la Mente agolpada de nociones el nuevo ser atisba sus primeros pasos.
Perceptor y Adversario animando la carne, abriendo los ojos.
Contemplan lo que existe mas allá de la Mente.
Lo evidente.
Lo esencial.
Lo existente.
Y aprenden que solo pueden imaginarlo.
Angustiosa tensión de compartir una mente.
Incansable fluir de las eras.
La consciencia dentro de la consciencia.
Ahogándose...

martes, 16 de noviembre de 2010

Los que somos como Hermes

En una singular caravana, navegan por la hipersecuencia aquellos que son como Hermes. Algo taciturnos y desplazados, se enfrascan el las practicas mas dispares. Hay quien dice que son genios, magos y artistas. Hay quien dice que sus almas les pertenecen. Hay quien dice que son los mas grandes vendedores de falsedades de la tierra. Se cuentan infinidad de historias sobre aquellos que son como Hermes, y todas parecen contradecirse. Acaso sea esa la cualidad de quienes son como Hermes. La de ser y no ser al mismo tiempo. Sean o no, conozco poca gente que no haya oído hablar de ellos. Tal vez los conozcas bajo algún otro nombre. Hacen eso muy seguido, inventar identidades, tan seguido de hecho que algunos hasta olvidan que son como Hermes. ¿Y cómo es Hermes entonces? Eso te lo voy a dejar pensar en paz.

Pregunté al cambiaformas sobre su tiempo como Hermes. "El me enseñó a cambiar de forma." y esa fue toda la respuesta que obtuve de (el/la/eso/mi).

Pregunte, entonces, a Hombre-Serpiente y me mostró un espejo.

"Estas mirando a uno de ellos."

Recuerdo mis días en la caravana...

Te saludo, desde este lado de la secuencia.

Vibraciones e intensidad.

G.

lunes, 8 de noviembre de 2010

La cancion del cambiaformas

Como la serpiente, porque también fue ella, el cambiaformas cantaba:

"Fue el día que,
parado en una maceta gigante,
quise apreciar lo bello,
y supe que era nada
y todo fue igual.

Fue el dia que,
sonriendo al rió interminable,
fui halcón
en el limite de un valle sin miedo,
y todo fue quietud.

Fue el dia que,
a la sombra de una palmera inquieta,
llame a gritos al viento,
pero este no me entendió
y todo fue estático.

Fue el dia que,
en el horizonte mas lejano,
me hice piedras y arena,
y una pareja en la playa
y todo fue incomodo.

Fue el dia que,
persiguiendo un ideal,
me encontre cara a cara con el miedo
supe que estaba triste
y todo fue elegir.

Fue ese dia,
el mas largo de todos,
en el que pude elegir
y fui libertad."

Porque a buen entendedor, pocas palabras.
Te saludo, desde este lado de la secuencia.

Vibraciones e intensidad

G.

martes, 2 de noviembre de 2010

De la vida y sus formas


Habló el cambiaformas:

"Soy agua. Soy un charco en el desierto, barro en el desierto. Soy toda el agua, toda. Nací para amar al aire en nubes congeladas, pero me enamoré de la tierra. Pedí al fuego que me derrita para así llover sobre ella. Y así lo hice, durante incontables eones lloví sobre la tierra cada vez mas húmeda, mas llena de mi. Y cuando deje de llover me recosté sobre ella y mire al cielo. Aire y Fuego, y dormí. Cientos de eras reposé sobre la tierra, con la cara hacia el cielo. Y vi nacer a los seres de barro. Agua y Tierra. Amé a esas criaturas que eran mis hijos y de ella. Y ya no pude voltear a verla, el mas mínimo movimiento acabaría con civilizaciones enteras. Pasé milenios, centenares de ellos, escuchando a los seres de barro ir y venir. Siempre de cara al cielo, como si esa fuera mi pena por desobedecer el mandato. Entonces bajó el Fuego en forma de una esfera luminosa que se hundió en mi y después en la tierra y fue una semilla, y esa semilla bebió de mi, bebió todo lo que era y fui semilla. Desde el centro me abrí paso hasta sentir el aire, pero era un tallo y los tallos son como los seres de barro, no sienten el aire. Pero sentí el calor y vi a la esfera bien alto en el cielo. Me estiré todo lo que pude para alcanzarla, pero todo no parecía ser suficiente para abarcar ese aire. Así pase cientos de años, hasta que pude soñar esa esfera dentro mío. Y la esfera quemó mis raíces y me obligó a caminar por la tierra, como las criaturas de barro. Me descubrí hambriento y abandonado, era tierra y agua y fuego, pero ninguno de los tres. Ya no amaba a la tierra y, en ese momento de claridad, recordé el mandato e intenté imitar el sonido del viento. Pero los elementos no hablan como las criaturas de barro y, aunque intenté durante meses, nadie respondió. Caminé durante días sin ninguna idea, mi fuego se había apagado y casi no sentía el agua. Era Tierra, Tierra que llamaba a la Tierra para reunirse y volver a ser completa. Me tendí en el suelo y quise ser polvo. Y fue el viento quien trajo las nubes. Y fue el fuego quien las creo, secando a las criaturas de barro. Gota a gota volví a ser. Ser agua. Ser un charco en el desierto."

Y así como termino de hablar señaló hacia arriba y abajo al mismo tiempo. Y desapareció, como los recuerdos olvidados. Se desvaneció en ese lugar ajeno y recóndito que tenemos en llamar la nada. Pero no vamos a hablar hoy de la nada o, mejor dicho, La Nada. Tal vez mas cerca del otoño, hay demasiado sol hoy.

Dicho eso, te saludo desde este lado de la secuencia.

Vibraciones e intensidad

G.

sábado, 30 de octubre de 2010

El Cambiaformas


Eventualmente tomé coraje y le pregunte al Hombre-Serpiente por el cambiaformas. La serpiente se acomodo en el suelo formando un circulo y mordió la punta de su cola. Sin darme cuenta empecé a hablar:

"Fui todo lo que es. La nada es y fue. Y también fui la nada. Fui agua, tiempo y halcón. Y un demonio aullando a las estrellas. La semilla de toda la creación y el punto final de la existencia. Vi toda tu vida, la de tus ancestros y tus descendientes, y toda la historia de tu raza, y de todas las razas. Y me vi siendo todas ellas. Soy el cambiaformas, dios y chaman de mi tribu, amigo del viento, ser de fuego y vacío. Eterno contendiente del lobo y hermano del sol. Hijo de las pasturas y la eternidad. Va a ser mejor que te sientes, porque la historia que voy a contarte no entra en todo el tiempo y se escurre entre los segundos."

Tome aire. Algo estaba naciendo.

"Recuerdo que ese día había sol y las abejas se arremolinaban en mi pelo. Enredadas, luchaban por salir, zumbando fuerte en mis oídos.
Volaba a través de un vasto océano que se hacia río en una isla montañosa llena de vida. Vida silente, como solo los arboles saben serlo. Arboles, criaturas sigilosas y, en la rama mas elevada del árbol mas alto, un halcón. Observaba el panorama desde la altura. Sabía que, de bajar, perturbaría la calma de ese valle lejano e indómito irremediablemente. Ese valle sin depredadores ni presas, sin miedo ni apuros, no era lugar para un cazador como él. Y, sin embargo, se sostenía altivo, en el limite del valle sin miedo. Sus ojos color ámbar escrutaban detenidamente cada movimiento de las hojas y ramas. Callado como estaba, supe que hablaba con el viento."

Levanté la mirada. Frente a mi estaba el halcón, cargando en sus ojos color ámbar con la sabiduría de eones. Tomó a la serpiente del suelo y la dejo caer en mis hombros.

Mi pregunta había sido respondida.

Sobre lo que me fue transmitido en esa sección tiempo-espacial hablaremos mas adelante. Por ahora te saludo, desde este lado de la secuencia.

Vibraciones e intensidad.

G.